Guía definitiva: ¿Es el hombre perfecto para ti?

Guía definitiva: ¿Es el hombre perfecto para ti?

Guía definitiva: ¿Es el hombre perfecto para ti?

Qué difícil es saber si ese chico con el que llevas meses saliendo, que te llama cada noche y te jura amor eterno, es el adecuado. Y sin embargo, la mayoría de las grandes parejas que conozco afirman que, en cuanto empezaron a estar juntos, supieron que esa persona era con quien se veían en un futuro. ¿Cómo saber si es el hombre perfecto para ti? 

Yo tengo 34 años. No es una larga experiencia ni mucho menos. Pero creo que supe desde el principio que mi marido era el hombre de mi vida. Y también que para llegar a él, primero tuve que pasar por unas cuantas relaciones fracasadas (como casi todas). Algunas me marcaron más que otras, obviamente. Pero todas fueron conformando mi curva de aprendizaje. Hasta el punto de que, a los veintitantos, ya sabía lo que no quería en mi vida. Y no es poco.

Después de varias relaciones de mentiras, de idas y vueltas y de discusiones que nunca terminaban, decidí que no iba a perder más el tiempo. En cuanto viese algo insalvable en una relación, ¡hasta luego! Ni segunda oportunidad ni nada. 

Hace años, cuando conocí a mi marido, estaba empeñada en una relación de las que sabes que no van a llegar a nada. No fue hasta años más tarde que empezamos a salir, y desde el principio todo hizo click. Hemos tenido problemas obviamente, pero ante todos ha habido siempre una voluntad de superarlos y de seguir juntos por parte de los dos.

 

¿CÓMO ES EL HOMBRE PERFECTO PARA TI?

Evidentemente, nunca lo sabemos al 100%. Hay expertos en la mentira y todas tenemos cerca historias de novios que llevaban una doble vida con mujer e hijos incluidos. Si caes ante un cínico de esas características, ante todo no te culpes. Simplemente la próxima vez estate atenta a todas las señales.

Quitando esos casos, en mi opinión, el hombre perfecto es el que hace que estés feliz sin mucho esfuerzo. Así de simple. Os ponéis de acuerdo con facilidad, cedéis el uno por el otro y veis la vida de la misma manera. Sin dramas de por medio ni historias raras que no encajan.

Pero claro, decirlo es fácil. Encontrarlo no lo es tanto. Y encima a contrarreloj, si es que queremos formar una familia. Desde luego, si yo no hubiese sido madre ya, me congelaría los óvulos. Gracias a la ciencia no tenemos que depender de un hombre para ello.

 

¿Cuántas veces el hombre perfecto te ha salido rana? Mi visión de lo que es el hombre perfecto y cómo saber si tu novio es tu hombre ideal.

 

¿CUÁLES SON LAS SEÑALES PARA SABER QUE LA RELACIÓN VA POR BUEN CAMINO?

Para empezar, hay que olvidarse de la idea de que, si hay amor, en una relación son normales los celos, gritos o normas. Nada de exigencias a tu pareja. Una relación va a funcionar si los dos hacen lo que les apetece siempre, y haciéndolo, son felices los dos. Esto incluye ceder por el otro muchísimas veces, siempre de manera voluntaria, y con el ánimo de hacerle feliz. No de mal rollo, chantajeados por algo, o por evitar discusiones. Si necesitas montarle un pollo a tu pareja para que haga algo que para ti es importante, ¿qué tipo de futuro os espera? ¿Cómo va a reaccionar cuando le pidas pasar las vacaciones en familia, o tenga que renunciar a las cañas de los jueves por bañar a los niños? En cuanto te descuides, ese chico va a ir a por tabaco para no volver.

Es fundamental hablar de lo que os gustaría y lo que os molesta a los dos. Cuando esas charlas terminan de buen rollo y con compromiso por parte de los dos, la cosa va por buen camino. Si no llegáis a una situación que satisfaga a los dos… no tanto. Seguramente ese tema volverá a salir más pronto que tarde y estar de mal rollo constante no hace feliz a nadie.

Compartir mismos valores también es fundamental.

A ver, no es plan cuando empiezas a quedar con un chico de ponerse a hacer preguntas que no vienen a cuento. Pero si la relación se va consolidando, hay que saber qué prioridades y expectativas tiene de la vida. Igual tú te ves ya vestida de blanco y él sólo piensa en cuándo te vas con tus amigas para irse de fiesta 24 horas. Es posible que no quiera nunca hijos, jamás se fuese a vivir a tu ciudad o le guste llevar botines de cocodrilo (bueno, esto sí que tiene arreglo ;)).

 

¿CÓMO SABER SI QUIERE UN FUTURO CONTIGO?

Ante todo, nunca, nunca jamás hay que preguntar directamente si quiere un futuro contigo. Siempre te va a responder: Claro que si mi amor. Sólo un tonto te diría que no, para que le dejes en ese mismo momento, que ya tiene las vacaciones organizadas…

Hay que fijarse en las señales y en lo que te demuestran sus actos. ¿De manera voluntaria hace esfuerzos por ti, por verte y por hacerte feliz, o sin embargo tienes la sensación de que te deja como segunda opción? Si este es el caso, por mucho que se lo digas no va a cambiar. No se puede forzar a sentir algo que no se siente. Puedes probar a hacerte un poco la dura, los hombres tienen alma de cazador y les gusta que no estés siempre disponible para él.

Pero si ni con esas reacciona, no es el hombre perfecto para ti, así que no pierdas el tiempo. NEXT! 

 

ÉL TE GUSTA PERO, ¿EL HOMBRE PERFECTO PARA TI HARÍA ESO?

Todavía más importante que ver si coinciden vuestros valores, es que no tenga aquellas cualidades que no soportas.

Si tu pareja tiene costumbres que no te gustan (miente, trata mal a su familia, va demasiado de fiesta…), esa relación no tiene mucho futuro. Puedes seguir y seguir, intentando hacer que esa persona cambie pero, casi con total seguridad eso no va a pasar. 

Un chico que no es generoso contigo cuando sois novios y te quiere conquistar, no te puede sorprender cuando luego sea un rata con las necesidades de tus hijos, la casa en la que vivís o la comida que compras… 

 

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TENEMOS PROBLEMAS, PERO SEGURO QUE MEJORA CON EL TIEMPO PORQUE NOS QUEREMOS

La relación durante el noviazgo debería de ir como la seda. Tiene que fluir y ambos estar entregados a ella. El consenso debe de ser fácil de conseguir, y las prioridades, muy parecidas.

En ningún caso esto significa que las dos personas tengan que hacer lo mismo: cada uno es diferente y tiene una forma de demostrarse el amor. Pero tiene que haber esa demostración. ¿Sientes que tu pareja, con su personalidad y su forma de ser, te considera su prioridad? Algunos hombres que te dejan cartas de amor en la almohada mientras que otros te arreglan las cañerías de la cocina. Y las dos cosas están bien, el amor y las cañerías 😉

Tu novio no tiene que ser Mr. Perfecto, ni vuestra relación Shakespeare in Love. Claro que hay malentendidos y enfados. Pero deberían de ser esporádicos y de no mucha intensidad. Cuando sois novios la relación tiene que ser casi perfecta.

 

¿Y POR QUÉ EL NOVIAZGO DEBE SER PERFECTO?

Pues simplemente porque es el momento más bonito, en el que hay menos obligaciones y más ganas. Hay viajes, planes y ganas de verse. Ni bebés llorando por la noche, ni cargas económicas, o familia política. Si a pesar de ello, tu relación no es ilusión, amor y afinidad, no esperes que lo sea luego. Una familia a la que cuidar y mantener no ayuda precisamente a la relación de pareja. 

Cuando estáis saliendo no puede haber grandes problemas entre los dos. Así luego podréis soportar los que puedan venir. Nadie lo dice muy abiertamente, pero la preparación de una boda, el nacimiento de niños… son momentos en los que surgen muchos conflictos y las diferencias se multiplican. Si las bases de la relación no son muy estables, es fácil que no salga bien.  

 

 

¿DAR SEGUNDAS OPORTUNIDADES?

Yo tengo claro que las personas no cambian. Podemos ir variando de aficiones, horarios o de plato favorito. Pero el carácter y valores son inherentes a la persona. Y, de cambiarse, en ningún caso será por influencias externas, sino por la concienciación y el trabajo que haga uno mismo.

Si tu novio, el hombre que debería de estar enamorado de ti, con toda la ilusión del mundo por verte, y contando las horas que le faltan para cenar contigo… te pone los cuernos, ten por seguro que lo va a volver a hacer, si no lo ha hecho ya. Y aunque no  fuese así, ya nunca vas a confiar en él. Qué angustia vivir pensando si realmente estará donde y con quien te ha dicho. Para mí la confianza es lo más importante en una relación, y si no voy a estar tranquila, prefiero estar sola.

 

Escucha a tu intuición, en el fondo sabes la verdAD

En cuanto detectes que no es el hombre perfecto para ti, lo mejor es dejar de perder el tiempo. Es difícil pero hay que sacar fuerzas y tomar las riendas de tu vida. Aunque sea una persona maravillosa, o estés muy enamorada… Si no te hace feliz, es mejor estar libre y disfrutar.

¿Cuántas veces nos negamos a ver las señales que nos está mandando? Nos autoconsolamos pensando: hoy no me ha escrito ni un mísero mensaje porque ha salido tarde de una reunión; no ha querido venir a comer con mis padres porque es tímido; este fin de semana no hemos salido pero me ha invitado un rato a su casa el domingo porque está cansado del trabajo… ¡MAL!

En el fondo sabes que querer es poder. Así que si te ves a ti misma demasiado a menudo esperando algo que no llega… evidentemente ese chico no te va a hacer feliz porque no quiere lo mismo que tú.

Y el mar está lleno de peces, como para que una pedazo de mujer esté sufriendo por un besugo.

 

¿Qué opinas? ¿Estás de acuerdo, o crees que sí es posible cambiar a los hombres? ¿Supiste desde el primer momento que era el hombre de tu vida?

Besitos!!!!

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El carácter de las mujeres: se acabaron los numeritos

El carácter de las mujeres: se acabaron los numeritos

El carácter de las mujeres: se acabaron los numeritos

Las mujeres tenemos muchísimas cosas buenas. En general somos más dadas a ayudar a los demás, más amorosas y agradecidas que los hombres. Además de mayor sensibilidad para la belleza. Pero cuando hablamos de temperamento y carácter… Amiga, ¡a montar pollos no nos gana nadie!

LOS CAMBIOS DE HUMOR DE LAS MUJERES

Que las mujeres somos en general más temperamentales que los hombres, es una obviedad. Sin embargo, no es que seamos unas locas: es que nuestro cuerpo, a través del sistema endocrino, fabrica hormonas y las envía al torrente sanguíneo. El tipo de hormona que predomine en nuestro cuerpo condicionará aspectos tan importantes como el estado de ánimo, el metabolismo o la reproducción.

Afectadas por los estrógenos y la progesterona principalmente, a lo largo del ciclo menstrual tenemos dos fases. Una en la que estamos más felices y nos sentimos más atractivas, seguida de otra en la que tenemos un carácter más inestable. Por no hablar de la menopausia, que afecta en mayor medida a nuestros cambios de ánimo.

Por eso, para mantener a raya a las hormonas e intentar que nos afecten lo menos posible, es fundamental:

  • Realizar un ejercicio físico que disfrutemos
  • Llevar una dieta saludable
  • Hacernos un chequeo de vez en cuando con el médico (en una analítica normal podemos pedir que nos midan el nivel hormonal).
  • Pero sobre todo, ser feliz: tomarse la vida con más calma e intentar dejar a un lado aquello que nos cree mucho estrés y ansiedad (por ejemplo, las relaciones tóxicas).

Además, el hecho de que suframos variaciones emocionales por culpa de nuestro cuerpo, no nos da carta blanca para perder los papeles e ir por la vida montando numeritos. Lo único que vamos a conseguir es que nuestra pareja salga huyendo pensando que somos unas locas.

 

¿QUÉ PIENSAN LOS HOMBRES DE LAS MUJERES CON CARÁCTER?

Por supuesto, como todo en la vida, hay hombres a los que les encantan y otros que prefieren chicas más sumisas. Pero lo que no se puede confundir es tener carácter con mal carácter. Una cosa es tener las ideas muy claras y otra montar pollos a tu pareja. Llegar del trabajo y que te reciban a gritos por la puerta no le gusta a nadie.

Durante años se ha escrito mucho sobre por qué los hombres no escuchan a las mujeres. Pero en mi experiencia he descubierto que eso no es verdad. Sí lo hacen, sólo depende de cómo se les exponga el tema. En cuanto empiezan a oír chillidos o acusaciones, se cierran en banda y ya da igual que tú tengas toda la razón del mundo.

Por eso es importante no pasarse de la raya. Cuando lo hacemos, lo que empieza como un enfado porque la cama no está bien hecha, termina con un conflicto monumental mientras gritamos que nunca deberíamos de habernos casado (¡!). Además del hecho de que olvidarse de estas peleas no es fácil. Lleva tiempo recuperarse como pareja, y durante días (o semanas, según el nivel de rencor que tengamos) todas esas palabras feas siguen resonando en nuestra cabeza. Suficientemente difícil es encontrar al hombre de nuestra vida, como para andarnos con tonterías.

 

ENTONCES, ¿EVITAMOS EL CONFLICTO?

En mi opinión, evitarlo no ayuda para nada. Ser sumisas y sonreír mientras por dentro estamos a punto de estallar tampoco es una solución: no arregla el problema y además te da dolor de barriga. Si eres de las que guarda su opinión y sentimientos con su pareja en lugar de hablar, sabrás que el resultado es que se va haciendo una bola. Y cuando explota es la tercera guerra mundial. Y ya si utilizas el sarcasmo olvídate, es una bomba en cualquier relación.

 

Las mujeres somos muy listas. Por tanto, creo que es mucho más apropiado ir hablando las cosas con tacto. En esos momentos tenemos que ser más inteligentes, respirar profundamente y pensar una forma más diplomática de decir las cosas. Si necesitas algo de tu pareja, hay que pedírselo con cariño, aunque sea la décima vez que se lo dices.

Sin duda ayuda relativizar el problema, reprimir las ganas de gritar y ser más racional. Aunque deje la colcha arrugada día tras día. Seguro que si se lo pides con cariño al final lo acabará haciendo (aunque solo sea porque no se lo repitas más). Y si no lo hace, piensa: ¿es tan importante que no lo puedes dejar pasar? ¿es un tema que pesa más que todas sus cosas buenas?

Haz la prueba: sustituir el – ¡¿Otra vez está la cama mal hecha?!- por un simple -Mi amor por favor, si puedes estirar la colcha te lo agradecería- es una inversión en armonía familiar.

 

¿LAS MUJERES PODEMOS CONTROLAR EL CARÁCTER?

Por supuesto que sí, pero no es fácil. Yo lo sé en primera persona, porque aunque normalmente sea muy tranquila, cuando me enfado, me enfado. Además, soy un poco quejica. Sin embargo, no me permito escudarme en los cambios hormonales o pensando -bueno, es que soy así-. Sabiendo que es uno de mis puntos débiles, desde la adolescencia he intentado reprimir esa mala leche. Sé lo que cuesta respirar y contar hasta 3. Cuando veo que no puedo controlarme, me voy a otro sitio hasta que me relajo.

Y a veces no soy capaz. Sin embargo, es importante sentir que lo intento y que cada vez que tengo algo que decirle a mi marido, hago el trabajo interior de pensar qué y cómo.

 

 

Sobre todo porque es un esfuerzo que trae sus frutos. Y es que cada vez que mi marido y yo hemos discutido, se reafirma mi teoría. El tener una línea fija en la mente que marque cómo queremos que se desarrolle el conflicto, es fundamental. Es decir: esforzarse por mantener la calma los dos, reconducir la situación cada vez que nos estamos desviando, no faltar nunca al respeto… Desde ese punto, podemos hablar de lo que sea.

Además, no debe de importarte si siempre eres tú la que hace el esfuerzo, porque el resultado es un matrimonio feliz y unido. Las mujeres que consiguen estar tranquilas y relativizar tienen más probabilidades de tener estabilidad de pareja y familiar. Y si no te lo crees, mira a Cindy Crawford, siempre serena con sus sesiones de yoga.

Por tanto, no vamos a dar más oportunidades a los hombres para que hagan bromitas sobre cómo es el carácter de las mujeres. Se acabaron los numeritos injustificados y el guardar mentalmente reproches esperando el momento perfecto para sacarlos. A partir de ahora no hay que dejar que las hormonas controlen tu vida.

 

¿Cuál es tu caso? ¿Eres de las que recopila el rencor hasta que explotas? ¿De las que tiene ganas de ir gritando por la casa? ¿O tienes la suerte de tener actitud zen de nacimiento?

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