S.O.S. ¡¿Qué hacer con niños en verano?!

Las vacaciones del colegio son una auténtica tortura logística y financiera para muchos padres (entre los que me incluyo). Pero antes de ponerte a tachar planes de tu lista de verano, mira estas opciones sobre qué hacer con niños cuando se acaban las clases.

Vacaciones de verano… Cerramos los ojos y nos imaginamos paseando por playas infinitas y el sol tostando nuestra piel… Pero cuando se van acercando las fechas nos entra el agobio, porque nada tienen que ver nuestras 2-3 semanas libres, con los 2 meses y medio del colegio. Para la mayoría de los padres es una auténtica odisea organizarse estos meses.

Aunque cuando son más mayores se multiplican las opciones: acampadas, visitas a familiares… A los pequeños no les puedes empaquetar como si nada. Necesitan continua atención y cuidados, como para estar cargándole el marrón a nadie…. Los hay con suerte que pueden recurrir a los abuelos, pero incluso aunque estén disponibles y encantados de ayudar, los niños son agotadores y nuestros padres ya no tienen el físico ni la energía que tenemos nosotros.

Es verdad que casi todas las academias, guarderías y colegios privados ofrecen unos summer camps increíbles, temáticos y con actividades geniales. Pero cuestan una pasta… No digo que no lo valgan, y apoyo totalmente que los pequeños empresarios que crean cursos originales y llenos de contenido tengan un buen beneficio de ello. Pero como madre que lleva viendo facturas todo el invierno, cuesta tener que hacer otro esfuerzo extra por tener a mis hijos entretenidos en verano. Al final, a una pareja con varios hijos le sale más caro la escuela de verano de los niños que las vacaciones familiares. ¡Para echarse a llorar!

 

 

¿Qué hacer con niños en verano sin que nos cueste un riñón?

 

1. Pregunta en tu Ayuntamiento

Generalmente los colegios públicos de las ciudades grandes organizan campamentos de verano. ¿Único requisito? Estar empadronado. A unos precios fabulosos, y con comedor incluido, normalmente son temáticos: inglés, deportes… Sin duda una de las mejores opciones para poder seguir con la rutina. En mi ciudad lo pedimos todas las madres.

 

2. Cuidadora común entre vecinos/amigos

Esta opción es genial si tienes una chica de confianza, o alguna conocida que quiera ingresos extra en verano. Entre 2 o 3 familias, se le puede pagar un buen sueldo, e ir turnándose de casa. En EEUU son súper típicas las señoras que se montan guarderías en el salón. No es plan de empaquetarle 20 vecinos, pero si es creativa y le gustan los niños, puede encargarse de varios perfectamente.

Si no conoces a nadie para el trabajo, la tecnología está para ayudarte. Hay aplicaciones como TopnannyFamilia Fácil en las que puedes encontrar personal y filtrarlo según tus requisitos. Tengo que decir que he usado ambas y funcionan fenomenal.

 

3. Campamentos en las urbanizaciones

Sobre todo en las afueras, en edificios que tienen zonas comunes, es muy habitual. Y hay muchísimas empresas que se dedican a ello, sólo buscándolo en Google, aparecen un montón. Si hay buena relación entre los niños del vecindario, es un plan perfecto. Durante el horario que necesites, te organizan un montón de juegos y actividades. También ofrecen deportes, y, si tienes piscina en la urbanización, incluso clases de natación.

 

4. Busca una Au pair

Cuando tenemos una casa grande y sobra una habitación, es una opción buenísima. Por una parte, tú le ofreces una paga, manutención y alojamiento y la acoges como un miembro más de la familia. Por otra, ella se ocupa de qué hacer con niños en verano: desde llevarles al parque o la piscina, hasta algunas tareas domésticas (del tipo hacer su comida, plancharles la ropa,… ). Y lo más importante, les habla en inglés.

Hay muchísimas páginas que ponen en contacto familias con estudiantes. AupairWorld es la más conocida. ¡Creo que el año que viene me lo apunto!

 

 

Por último, una recomendación de las profes todos los años y que me gusta hacer (o intentar). Es importante no perder las rutinas. Todo el esfuerzo que hemos empleado durante el curso en que sean ordenados y autónomos, es una pena que lo vayan a perder porque estén con otra persona que les cuide, o en otra casa.

Por eso, una buena manera de motivarlos es mediante recompensas. Cada día que el abuelo/ la cuidadora me diga que has hecho tu cama, voy a apuntarte una estrella, y si tienes 5 el fin de semana, te llevo al parque de bolas o a por tu helado favorito… Este tipo de pequeños  detalles motivan muchísimo a los enanos y les hace sentirse muy orgullosos de sus logros.

 

Para cuando por fin puedas irte de vacaciones, no te pierdas los 20 consejos para viajar con niños sin que te de un ataquito.

 

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