Reflexiones para un año feliz

Llega el fin de un año muy especial por muchas razones.

Pensando en todo lo que ya ha pasado, no paran de venir a mi cabeza nuevos sueños por cumplir. No sé cuántas de esas metas cruzaré, pero desde luego, no me van a faltar ni ganas ni esfuerzo para conseguirlo.

¿Y qué hacemos con lo malo? Lecciones aprendidas. Y ya está.

Antes de nada, no me quiero poner intensa, pero sí daros las gracias de corazón a todas las que seguís mi blog y os interesa lo que escribo.

Me flipa que haya personas en los sitios más inimaginables del mundo que leen mis opiniones y pensamientos, y realmente os estoy muy, muy, MUY agradecida. A las que lo hacéis en silencio. A las que tenéis preguntas. Y a las que compartís un poco de vuestra vida conmigo. Ya sea comentando los posts o escribiéndome por Instagram…

No tengo palabras. GRACIAS.

Y os deseo que este año próximo seáis muy felices.

Yo lo intento día a día y para ello, mis máximas son:

 

1. A todo lo negativo que ha pasado: ¡Hasta luego!

Intento dejar pasar las cosas malas y el resentimiento. A veces es difícil, pero hay que esforzarse por nuestra salud mental.

Pasa página y quédate con lo bueno de las cosas (si es que lo tienen, claro). Sólo así podrás estar en paz.

 

2. Dar gracias por todo lo que tengo

Tengo muchas cosas buenas en mi vida. ¿Malas? OBVIAMENTE. Todo el mundo tiene temporadas terribles.

Pero cada vez que siento que algo me supera, me voy a un sitio tranquilo y pienso: ¿qué solución tiene? ¡Pues adelante!

Y seguidamente, cierro los ojos y pienso en las cosas buenas de mi vida. Me doy cuenta de que soy una afortunada y de que en realidad tengo multitud de cosas por las que estar agradecida. ¿Tú no?

 

3. Soy optimista con respecto al futuro.

Si empezamos pensando que algo va a salir mal… ¡Pues ya sabemos el resultado!

Cuando estamos convencidos de que la vida nos sonríe, vemos el lado positivo en todo. Pero si estamos convencidos de que nuestra vida es desgraciada, sólo veremos las cosas negativas que nos pasen.

 

 

4. Hay que alejarse de las personas tóxicas.

¡Fuera!

A aquellas que no te dejan ser feliz, las liantas, las que critican sin parar o que viven en la negatividad constante.

Aunque lamentablemente no puedas desprenderte de todas, sí puedes hacer que sus opiniones te resbalen. Totalmente. Una sonrisa y a otra cosa.

 

5. Siempre tener sueños

Es bonito tenerlos y perseguirlos. Los que sean factibles, obviamente. Me encantaría tener la voz de Beyoncé…

La diferencia entre las personas que han logrado mis sueños y yo, es que ellos ya han trabajado para conseguirlos (mucho, seguramente). La suerte es para el que se lo curra. ¡Así que a por ello!

 

¡Os deseo toda la felicidad del mundo! ¡Os quiero!

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