5 consejos que me daría a mí misma antes de haber sido madre

Tener a mi primer hijo fue el mayor reto de mi vida. No tenía ni idea de bebés, ni amigas o familiares con niños pequeños. Por muchos libros de maternidad que leí, hubo ciertas cosas que nunca encontré en ellos. ¡Y qué difícil es! Los miedos, las culpas, la inexperiencia… Más las hormonas, que te vuelven una persona diferente.

Estos son los 5 consejos que me hubiese gustado que alguien me diese antes de ser madre.

 

Puedes pensar que cada sonrisa de tu bebé compensará los malos ratos.

Pero cuando te ves a ti misma tirada en un sofá, con un moño de maruja, la ropa mal puesta por la lactancia, esas bragas de rejilla con la compresa enorme y tu hijo que no para de llorar… Cuando estás pasando por eso ¡No hay consuelo que valga!

Tranquila porque sólo es una fase. Irá pasando. Pero mientras tanto:

 

1. Confía en ti porque vas a ser la mejor madre del mundo.

¿Te suena a tópico? Pues no lo es. Un niño principalmente lo que necesita es tu amor, y eso ya lo tiene. Piensa que por cada vez que te equivoques, habrá muchas en las que lo harás genial.

No seas dura contigo misma: escucha y confía en tu voz interior. Por muchos consejos que te den, no hagas nada en lo que no creas realmente. Al fin y al cabo eres una persona adulta, con criterio e instinto, ¿no? 

Por otra parte, ese ser diminuto es un completo desconocido para ti, pero él sí que te conoce. Sabe cuál es tu olor y tu voz, y sólo quiere tu compañía. Poco a poco aprenderás a reconocer todos sus gestos. Date tiempo.

 

 

Mientras tanto, una pequeña guía para cuando tu bebé llore sin parar:

Primero, tranquilidad, porque ellos perciben tus nervios.

Segundo: salvo que esté enfermo, lo más normal es que tenga:

  • Frío/calor: Lo mejor es tocarle la nuca para verlo. Analiza si la cantidad de ropa que lleva él es coherente con la que llevas tú. Por ser bebé no hay que ir abrigado como si estuviésemos en Siberia.

  • Hambre: ¿Cuando le toca la toma?

  • Gases: Prueba a cambiarle de postura hasta que esté más cómodo.

  • Sueño: Suelen tocarse la carita o la oreja. En seguida serás capaz de detectarlo.

 

Aunque esté perfectamente, hay ratos del día en los que simplemente llora. Eso suele ser general en todos los bebés. De verdad tienes que intentar relativizar y buscar a base de prueba y error lo que le calma. A mis hijos era moverles en la hamaca Babybjorn.

Hasta que lo encuentres, respira profundamente y busca que te releven de vez en cuando, para no volverte loca.

 

2. Lo primero eres tú. Basta ya de sentirnos culpables.

¿Cómo? ¿Qué dices? Pues sí, que lo más importante eres tú. Tu bebé es frágil, indefenso y sólo te tiene a ti para atenderle.

Y para poder cuidar bien de tu hijo, tienes que estar bien.

Es como cuando viajas en avión. La primera vez que presté atención a la locución de la azafata con respecto a los niños, aluciné un poco: ¿Cómo vas a ponerte tú la mascarilla antes que el menor? Pues claro. Tiene todo el sentido del mundo. Es imposible que puedas cuidar a los niños y ayudarles con sus mascarillas, si tú no tienes oxígeno. 

A ver, esto no significa obviamente desatender a tu hijo. Sólo que esto no es una competición para ser la madre que más se desvive.

Si hay unos bodies manchados que hay que frotar, ¡primero vete a dormir!

Si te sientes angustiada, tienes el pelo sucio y tu bebé no se duerme más que con dibujos animados, se los pones. Mi hija caía fulminada con estas nanas de 2 horas, y a mí me servía para poder seguir cuidándome la piel como siempre. Gracias a los vigilabebés puedes estar tranquila. La tecnología está para hacernos la vida más fácil.

Si estás deprimida, pide a tu madre/suegra/hermana que cuide a tu hijo un rato y vete de comida o de cañas con tus amigas… No estás abandonando a tu bebé. Peor es estar llorando toda la tarde sin querer ni mirarle, ¿no crees?

Y ya si nos metemos en el tema lactancia… La decisión tiene que ser únicamente tuya. Ni siquiera de tu pareja porque él no es quien va a tener que hacerlo. 

Si quieres darle el pecho y no puedes, no pasa nada. Tanto si es porque no te sale suficiente leche,  porque tu bebé no quiere, o porque te hace demasiado daño… Si no es posible, no sufras porque no es el fin del mundo. Y sobre todo, no eres peor madre por no hacerlo. ¿Lo importante no es que tu hijo crezca y esté bien alimentado?  

Yo le di el pecho a Nicolás, pero a Alejandra lo tuve que dejar porque no estaba cogiendo peso. Y mi hija ha tenido mejor salud y está enorme. Y he de decir que sentí un alivio tremendo cuando el pediatra me mandó la leche de fórmula. ¿Soy mala madre por ello?

En este tema todo el mundo se siente con potestad para opinar. Pero la realidad es que a nadie le importa. Eres adulta y has tomado tu decisión, así que nada de estar dando explicaciones.

 

 

3. NO ABANDONES A TU PAREJA.

A ver, ¿no acabas de decir que lo primero soy yo..?

Si. Por supuesto. Y el bebé. Pero hay una persona que también tuvo algo que ver en el proceso y para el cual todo es nuevo también. Así que, ¿qué tal si en vez de cerrarte en banda con tu hijo, pruebas a incluir a tu pareja?

Cuéntale cómo te sientes. Si necesitas un abrazo, díselo. No es adivino y por mucho que lo intente, no entiende nada de lo que te está pasando. En lugar de quejarte o reprochar cosas, habla y pide lo que necesites con amor. Verás cómo se pone más fácilmente en tu piel y, por tanto, te hace sentir mejor.

Muy importante es, de vez en cuando, intentar tener un ratito a solas sin hablar del bebé. Ved una serie o pedid la comida que os gusta, como hacíais antes. Verás cómo durante ese rato los puntos y el dolor de la lactancia se diluyen un poco. Al fin y al cabo has decidido formar una familia con él, por algo será.

Está genial involucrarse en la maternidad a tope, pero tienes una vida que has estado desarrollando antes, y que te costó mucho lograr. Haz un esfuerzo en mantener esos lazos fuera de pañales y biberones.

Tampoco dejes que tu casa se convierta en una feria. Si antes no tenías la casa llena de colorinchis y muñecos, ahora tampoco es necesario.

No tengo muchos años de matrimonio, pero si algo he aprendido es que es importante cuidarse y fomentar la sensación de equipo. Un pequeño esfuerzo por contar hasta 10 y decir lo mismo con amor puede suponer un mundo.

 

4. Vas a volver a tener tu cuerpo de antes.

Antes de nada me parece importante decirte que no tengas prisa. Que disfrutes de tu hijo y no te mires mucho al espejo.

Ya sabemos lo que vas a ver: una tripa colgando, el pecho inflamado y la cara llena de ojeras. Es lo normal después del proceso por el que has pasado. Pero es que has tenido un bebé (o dos, o tres…). Estás deforme porque esa transformación es necesaria para que se produzca ese milagro. 

Una vez que tu cuerpo se haya recuperado del embarazo y el parto, pasada la cuarentena, puedes empezar a pensar en tu físico.

Yo te aseguro que volverás a ser la de antes. La misma mujer atractiva. Y si te esfuerzas, con un cuerpo mejor, como creo que es mi caso. A pesar de que me salieron estrías con mi primer hijo, no me acuerdo de ellas porque hago deporte, me alimento bien, y veo los resultados.

Durante el segundo embarazo aprendí mucho sobre nutrición, y todo eso lo sigo aplicando a día de hoy. Mi consejo es que te olvides de dietas, de bebidas milagrosas y de pastillas. No hace falta estar amargada para conseguir un peso ideal. Aquí te doy unas pautas para volver a estar estupenda cuanto antes.

 

 

5. La caca va a empezar a formar parte de tu vida. Asúmelo.

Seguro que no esperabas esto pero es lo que hay. Vas a hablar de ella con total naturalidad. Y es más, vas a acabar con caca en sitios en los que jamás pensaste (¿tus zapatos de ante? ¿Tu mejor bolso?… ¡Si, ahí!). Y nada de caquita inodora de bebé… Eso es una trampa que te ponen al principio. En cuanto tu bebesito empiece a comer fruta y cereales, no creerás que esa cosa tan tierna pueda dejarte semejantes «regalitos».

Busca un buen jabón para prelavar a mano (los de toda la vida son los mejores, Lagarto y Chimbo) y un spray para limpiar tapicerías (el rosa de Mercadona es TOP).

 

En resumen, ¡ánimo que tú puedes! Hay niños que se crían en condiciones terribles, otros que no tienen a nadie que les quiera… El tuyo tiene mucha suerte de tener una madre que se desvive por él, así que por muy mal que creas que lo haces, no va a estar nada mal, ¿no?

¿Quieres saber las cosas de bebé que hacen feliz a una madre friki del orden y la limpieza en casa?

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4 Comentarios

  1. Abe

    Me parecen unos consejos muy buenos, pero a veces es dificil, lo intentaré para la proxima vez.

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    • Palo

      Total, es difícil, pero es una fase temporal. ¡Ánimo!

      Responder
  2. Fátima

    Enhorabuena por el artículo.

    Ojalá lo hubiera leído antes de tener a mi nene.

    Gracias, Palo!

    Responder
    • SrtaPalo

      Muchas gracias. Pues si, pero ahora ya lo sabemos por si vienen más 😉. Un besito

      Responder

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